jueves, 21 de noviembre de 2013

Informe de teoría de la educación

Introducción

   Las ideas que fundamentan este trabajo están directamente relacionadas con los conceptos de educación, educando y educador, que se encuentran a lo largo de todo el documento “Elementos de educación” escrito por J. Dewey.


Desarrollo


   Bien podemos entender que el concepto de educación pretende cubrir distintos aspectos, que surgen de la propia percepción del ser humano, intentando conseguir que el proceso de asimilación del conocimiento, sea lo más metódico posible. Es necesario que exista un cierto orden que someta toda la experiencia conseguida, para que ésta pueda ser ordenada, y posteriormente analizada, de manera que sea posible extraer de ella un alto contenido de información que puede sernos de utilidad en la tarea de adaptarnos a nuestro entorno. Hablamos entonces de herramientas, las cuales partiendo de nuestra percepción, se convierten en procesos cognitivos que nos permiten anticiparnos a hechos inexistentes, porque somos capaces de imaginar las consecuencias en función de la información que hemos conseguido con anterioridad a lo largo del tiempo. Debido a esto, podemos predecir lo que puede ocurrir, y todo gracias a la experiencia. Decimos entonces que el conocimiento y la experiencia van de la mano, porque tenemos la fortuna de no vernos obligados a reproducir un hecho, para conocer sus determinadas consecuencias. Esto fomenta nuestra capacidad de relación, a la vez que nos prepara de cara a las próximas e inminentes vivencias. Entendemos así el concepto de educación como un proceso ininterrumpido en el que el conocimiento que vamos adquiriendo, nos ayuda a identificar con mayor exactitud lo que generalmente tendemos a ignorar, puesto que carecemos de la información necesaria para su comprensión.

Si entendemos “educando” como a un individuo que recibe una educación, podemos afirmar que juega un papel de alumno frente a las posibles enseñanzas a las que pueda quedar expuesto. Partiendo de este razonamiento, cabe destacar que el educando posee su propia perspectiva, y en base a esto, es obvio que la información que sea capaz de asimilar, deberá pasar antes un filtro en el que interviene su pensamiento y la formación que haya recibido hasta entonces. No se puede esperar que el conocimiento sea absorbido tal como una esponja a un líquido, es antinatural, y ha de considerarse como inadmisible que sea eso lo que se pretenda. En la lucha por rescatar la originalidad y respetar la individualidad del educando, se defiende la libertad de actuar en función de las particularidades de cada uno. Esto garantiza que los descubrimientos personales sean capaces de transformarse en descubrimientos que puedan ser compartidos, al formar parte de un colectivo que trabaja teniendo a su servicio una considerable lista de sujetos que aportan diversidad de pensamiento y enfoque. El educando ha de ser visto no como un sujeto que vaga libremente cuya actividad carece de un patrón ajeno al que le aporta el educador, sino como un individuo que tiene un merecido lugar en la sociedad, porque a fin de cuentas es uno más que interviene para que ésta se regule a medida que las nuevas corrientes de pensamiento se abran paso a través de los educandos mismos.
J. Dewey se centra en que el alumno (educando) es un individuo que está dispuesto a dejarse empapar por nuevos conocimientos, contando con la motivación necesaria para ello, movido por la curiosidad y la necesidad de comprender lo que hay a su alrededor. En base a esta afirmación, se desvela la figura del educador. Para Dewey es importante que sea el educador el principal encargado de fomentar la propia motivación del educando, pues gracias a ésta, el proceso de asimilación de contenidos se verá beneficiado en un sentido intelectual, ya que la sed de conocimiento mostrada por el educando será mayor siempre que la función del docente esté siendo bien ejecutada. No basta con mantener al alumno motivado, es importante que el educando acepte los contenidos que su docente debe impartir, puesto que el currículum debe ser alcanzado pero sin desatender los propios intereses del alumnado, prioridad que el docente no debe descuidar.

Conclusión


   En definitiva, podemos observar que los tres conceptos guardan una estrecha relación entre sí. El proceso educativo al que pertenece el educando, ha de estar estrictamente bajo la supervisión del educador, puesto que está en juego la educación del individuo que en un futuro no muy lejano tendrá un papel activo en la sociedad.

martes, 21 de mayo de 2013

El Explorador Olvidado


   No ha sido fácil para mí mostrar al mundo una de mis auténticas sonrisas, desde aquel día tan triste que nunca olvidaré, ese día en que lo mejor y más puro de mí se marchó para jamás volver, dejándome solo, rodeado de otras personas que no me inspiran confianza. Sentí mucha frustración al darme cuenta esa mañana de que yo no podía hacer nada ante la pérdida del escudo más poderoso jamás conocido, la inocencia, que me libró de innumerables decepciones, obligándome a quedarme con únicamente lo bueno.

   Recuerdo que desde muy temprana edad he querido viajar y explorarlo todo, sabiendo siempre que no habría rincón, por muy estrecho que fuera, digno de ser considerado para mí inalcanzable. Como el protagonista de mis historias favoritas, que se aventuraba en la más peligrosa travesía, mi misión sería sobrevolar cualquier cordillera, atravesar los poderosos e intimidantes desiertos, hasta conseguir que el poder infinito del mar sucumbiera de rodillas ante mis hazañas.

   La magia que por la noche te convence para desear, ante todo, nunca parar de soñar, se esfumará lentamente si permites que la realidad te sumerja en lo ya creado, por quienes fueron un espíritu libre de fronteras como tú. Ellos no contaron con la ayuda de la pasión por la diversión que, escondida, juega con nosotros hasta que nos aburrimos de ella y preferimos envejecer.

   Si te asusta el paso del tiempo, confía en las palabras de quienes te animan a no ralentizar el ritmo de tu avance. Todos hemos deseado convertirnos en personajes cuyo valor aterrorizara a la mayor bestia imbatible, pero la mayoría pasa por alto que para ser valiente hay que sentir miedo. Lo importante no es que ya no contemos con ese velo, que filtra toda maldad y transforma el dolor en olvido, sino que, aceptando nuestra condición de guerreros, plantemos cara a las adversidades que dificultan la aparición de una sonrisa. Es nuestro deber proteger la bondad que siempre ha residido en nuestro noble corazón; para conseguirlo hemos de aceptar que nadie dijo que fuera fácil. Ese es el primer paso por el cual se alcanza la cima de la montaña. No olvidemos lo fuerte que es el ansia de conquista que guía la marcha de un explorador; no olvidemos tampoco que una parte del mundo aún espera que la descubras.